FIESTAS PATRIAS


La Guerra Nacional

Tres Gobiernos
El General en Jefe William Walker destituyó al Presidente Patricio Rivas, acusándolo de promover la anarquía y unirse a los enemigos centroamericanos. A continuación, en virtud de las facultades “conferidas por el Supremo Gobierno,” y considerando “el deber sagrado de salvar la Patria… de sus enemigos exteriores e interiores”, nombró Presidente a Fermín Ferrer el 20 de junio de 1856.
Este decreto dividió a los democráticos. Unos siguieron a Rivas; otros, a Ferrer. Rivas no aceptó su destitución y declaró la guerra al gobierno Ferrer-Walker.  Estando el ex presidente Estrada en el exilio, los militares legitimistas lo proclamaron “único gobernante”. Meses después, el 29 de junio, asumió el cargo, instaló su gobierno en Somotillo y llamó a la unión antifilibustera:
Proclama de Estrada, 29 de junio
“Nicaragüenses:… El Gobierno Legítimo que desapareció de hecho el 25 de octubre último, vuelve hoy, apoyado por los Estados, a trabajar con vosotros en la grande obra de arrojar a los aventureros que oprimen al país… Levantaos…: No más rencillas de partido; no más discordias fratricidas... Uníos… sólo haya entre nosotros un color político, una sola voz: Unión y fraternidad entre los hijos del país: guerra sólo a los filibusteros...”.
Desde esta fecha, Nicaragua tuvo tres gobiernos simultáneos: el de Ferrer, Rivas y Estrada.
Alerta centroamericana 
A pesar de los intentos de paz, Centroamérica sólo se alarmó cuando Walker ocupó la Jefatura militar del gobierno Provisorio, nacido del Tratado Corral-Walker. El presidente Mora de Costa Rica rechazó al nuevo gobierno, por considerarlo un instrumento del expansionismo filibustero y, en noviembre de 1855, alertó al pueblo a preparar “sus armas”. En febrero, le declaró la guerra y, el 1 de marzo,  llamó a sus “compatriotas” a luchar por Nicaragua, e invitó a los partidos beligerantes a unirse contra los invasores: 
Proclama de Mora, 1 de marzo
“¡A las armas!... Marchemos a Nicaragua a destruir esa falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud…Vamos a decirles: Hermanos de Nicaragua, levantaos; aniquilad a vuestros opresores; aquí venimos a pelear… por vuestra libertad, por vuestra patria; unión, nicaragüenses, unión; inmolad para siempre vuestros enconos; no más partidos, no más discordias fratricidas; paz, justicia y libertad para todos; guerra sólo a los filibusteros.
            Todos los leales hijos de Guatemala, El Salvador y Honduras marchan sobre esa horda de bandidos… Dios nos dará la victoria, y con ella la paz, la concordia, la libertad y  la unión de la gran familia centroamericana”. 
 
La resistencia de Estrada, Mora y de los gobiernos centroamericanos, cuyos ejércitos marchaban a Nicaragua,  enfureció a Walker, quien les declaró enemistad eterna:
Proclama de Walker a los Centroamericanos
“Llamada a Nicaragua por el partido democrático de la República, la fuerza americana… se ha esforzado en sostener los principios en cuyo favor se emprendiera la Revolución de 1854. Para conciliar en un todo la paz general, dispuestos estábamos a sepultar en el olvido las disensiones anteriores y a procurar que ambos partidos quedasen amalgamados, y no formasen más que uno. Con tal objeto, desde el tratado de octubre último, hemos contenido a nuestros antiguos amigos los democráticos, intentando reconciliarlos con los… afectos al Gobierno de Estrada.
… Mas… nuestras proposiciones amistosas... fueron tratadas con desprecio… y el único pretexto de semejante conducta es la presencia de fuerzas americanas en Nicaragua.
El… partido Legitimista de Nicaragua ha rechazado nuestros esfuerzos conciliatorios; ha sostenido comunicaciones con los demás serviles de los otros Estados; y… ha procurado debilitar el actual Gobierno Provisional, dando ayuda y bríos a los amigos exteriores de Nicaragua…(y)… no queda a los americanos de Nicaragua más arbitrio que… declarar enemistad eterna al partido servil y a los Gobiernos serviles de la América Central…”
En mayo, Guatemala declaró la guerra al gobierno Provisorio y a Walker. 
Proclama de Carrera
“Guatemaltecos: Bien conocidos son los sucesos ocurridos en Nicaragua desde que en Octubre del año pasado unos pocos extranjeros… se apoderaron en aquella República de la autoridad… 
Soldados: No os llaman hoy al campo de batalla… nuestras funestas y lamentables discordias intestinas; os llaman el honor y el interés nacional. Vais a defender… la causa de nuestra Religión y de nuestra raza... Entretanto, os recomiendo la más estrecha unión con vuestros hermanos del Salvador, Honduras y Costa Rica, para llevar a cabo la obra común de lanzar del país a los que, sin derecho alguno, han venido a mezclarse en nuestras disensiones y a amenazarnos con la más oprobiada servidumbre”.
Hacia la Guerra Nacional:
Cuando el gobierno de Patricio Rivas declaró la guerra al filibusterismo, el gobierno salvadoreño de Dueñas lo apoyó por el compromiso adquirido en los tratados de Cojutepeque. Luego entró Honduras. Desde entonces, al unísono, los centroamericanos lucharon por su nacionalidad. Sin embargo, Nicaragua seguía desunida. Los gobiernos de Estrada y Rivas, al combatirse, beneficiaban a Walker.
La presidencia de Walker:
Ferrer autorizó la candidatura presidencial de Walker. Y se cumplieron las pretensiones filibusteras, denunciadas por Marcoleta: “Sus intenciones eran las de unirse a una de las partes beligerantes en Nicaragua, vencer de este modo la otra, y, sobreponiéndose después a las dos, formar un nuevo Gobierno”. Walker confesó más tarde que su Falange no vino “para ser guardia pretoriana ni jenízaros” del Gobierno Democrático. Las “elecciones” celebradas los días 22, 23 y 24 de julio, fueron anticonstitucionales y fraudulentas, según el siguiente cuadro:
Art. 130 y 131 de la Cn. de 1838
Testimonio del corresponsal del NYT
Art. 130.- Para ser Director se requiere:
1º.- Naturaleza en la República, debiendo los originarios de los demás Estados tener cinco años de vecindario….
3º.- Haber sido siete ciudadano.
Art. 31.- No podrán obtener el empleo de Director los jefes militares, de Teniente Coronel inclusive arriba,…en actual servicio…

"Ustedes sin duda han visto el resultado de las elecciones publicadas por El Nicaragüense… ¡en algunas poblaciones le dan a Walker más votos que el cuádruple de los habitantes, contando a todos los hombres, mujeres, niños y bestias”.

La Guerra Nacional
La presidencia de Walker incentivó la unidad. A pesar de alguna resistencia, se superaron los obstáculos y, el 12 de septiembre de 1856, los legitimistas y los democráticos partidarios de Patricio Rivas firmaron el “Pacto Providencial”.
Pacto Providencial
“…Deseando poner término a las diferencias interiores… hemos celebrado el siguienteCONVENIO:
1º.-  El señor Presidente Provisorio, don Patricio Rivas, continuará con el mando Supremo de la República, hasta que le suceda la persona llamada constitucionalmente….
4º.- Tomás Martínez queda ampliamente autorizado e investido de las facultades del Gobierno… para conservar y aumentar la fuerza que crea conveniente para obrar contra Walker...
La guerra se transformó en GUERRA NACIONAL de NICARAGUA y de LA NACIÓN CENTROAMERICANA: Todos contra Walker.
El Pacto Providencial suprimió los gobiernos Legitimista y Provisorio e instauró un único gobierno Provisional Nacional frente al gobierno de Walker.
La Batalla de San Jacinto:
Apenas firmada la paz, los nicaragüenses triunfaron sobre los filibusteros en la más gloriosa hazaña nacional: LA BATALLA DE SAN JACINTO. Esta gesta se ha convertido en la FIESTA NACIONAL por excelencia, junto con la de la INDEPENDENCIA. Ambos momentos históricos los conmemoramos en LAS FIESTAS PATRIAS, los días 14 y 15 de septiembre.
Análisis Táctico de la Batalla
 (Por Francisco Barbosa, Teniente Coronel del Ejército de Nicaragua)
Filibusteros en Nicaragua
Según Walker, para finales de 1856, su ejército llegaba a 2,000 hombres. En Granada tenían su Cuartel General, el Primer Batallón de Rifleros y un almacén de intendencia. Las demás unidades de combate estaban ubicadas así: el Segundo Batallón de Rifleros, comandado por McDonald, en Tipitapa; un Batallón de Ingeniería Ligera en Masaya; una Compañía de Rifleros en Managua; y dos compañías en Río San Juan. Tenían rifles Sharps, Minié y Misissippi, revólveres Colt y artillería ligera: morteros, cañones y obuses.
Tropas de Estrada
En julio de 1856, el coronel Fernando Chamorro confió una columna de cien hombres al coronel José Dolores Estrada con la misión de dirigirse a los llanos de Ostócal,  cerca de Tipitapa, para impedir el robo de ganado y el abastecimiento de alimentos de las tropas filibusteras de Managua, Tipitapa y Granada. En las instrucciones a Estrada, se enfatizaba evitar enfrenamientos con las fuerzas de Walker a no ser “que les cortaran la retirada”. Los nicaragüenses, el 9 de agosto, llegaron a la hacienda San Jacinto, al  nordeste de Tipitapa. El 1 de septiembre, al capturar un yanqui, se enteraron de que tropas filibusteras se preparaban para atacar a las nacionales en esos llanos. Entonces, Estrada, con sus oficiales y tropas, decidió enfrentar a los filibusteros y organizar la defensa, considerando las características del lugar, la cantidad de tropas, el armamento y las municiones existentes.
Estrada solicitó refuerzos al mando del “Ejército del Septentrión”, los que llegaron el 11 de septiembre. Era una compañía de 66 indios flecheros matagalpinos. Luego, preparó el terreno para resistir un ataque de fuerzas mayores, principalmente en la dirección sur de la casa, y organizó sus 160 hombres en tres compañías, con las cuales planificó la organización de dos cercos defensivos: uno interno, alrededor de la casa;  otro externo, en la línea de los corrales de piedra y madera.
Antecedentes de la batalla
El mando filibustero de Tipitapa sabía que, el 1 de septiembre, tropas nicaragüenses habían capturado un yanqui y que, además, ocupaban la Casa-hacienda; por ello, el coronel McDonald y el capitán Jarvis, con 40 filibusteros, decidieron atacarlos; pero en las cercanías de la Casa-hacienda encontraron una férrea resistencia que, después de dos horas, los obligó a retirarse. Murieron seis filibusteros, incluyendo a Jarvis;  capturaron 14 rifles, 4 espadas y 15 bestias. De los nacionales, el oficial Carlos Alegría resultó herido y el cabo Justo Rocha, muerto.
McDonald informó al Cuartel General sobre la situación de sus tropas y la necesidad de un ataque mayor. Walker, entonces, conformó una columna, incluyendo voluntarios de Granada y Masaya, la que llegó a Tipitapa el 13 de septiembre. Aquí se integró el coronel Byron Cole, quien asumió el mando con Marshall y O’Neal. Planificaron el ataque y se dirigieron hacia San Jacinto.
Ataque filibustero y desarrollo de las acciones
Las tropas de Byron Cole, el 14 de septiembre, al amanecer, llegaron a San Jacinto, dividiéndose en tres columnas: la primera, mandada por el teniente Robert Milligan, atacó el flanco izquierdo del corral de madera; la segunda, por el mayor O’Neal, avanzó por el frente; y la tercera, del capitán Watkins, en dirección del flanco derecho, donde se unía el corral de madera con el cerco de piedra.
Estrada, informado del avance filibustero, ordenó no abrir fuego hasta que el enemigo estuviera cerca de las fortificaciones. Su puesto de mando estaba en el centro de la hacienda y distribuyó las tropas así: en el flanco derecho, las de los tenientes Alejandro Eva, Miguel Vélez y Adán Solís; en el centro, la compañía del capitán Francisco Sacasa; y, en el flanco izquierdo, al oficial Ignacio Jarquín, apoyado por los oficiales Salvador Bolaños y Venancio Zaragoza.
Byron Cole mandó atacar y las tres columnas, simultáneamente, atacaron con rifles y revólveres, siendo rechazadas por los nicaragüenses, a pesar de la desventaja ante la superioridad del armamento contrario. Los nacionales tenían rifles de chispa y escasa munición; los filibusteros, revólveres y fusiles de repetición.  
Después de las primeras horas, recrudecieron los combates, imponiéndose la lucha cuerpo a cuerpo. Los extranjeros rompieron la defensa del flanco izquierdo y Estrada reforzó esta posición con los oficiales Vélez, Eva y Solís. La lucha era violenta y, a falta de municiones, algunos siguieron el ejemplo de Andrés Castro, quien derribó a un filibustero de una pedrada. La situación seguía crítica para los nacionales. Los filibusteros, a las 10 de la mañana, al romper el cerco defensivo, iniciaron un reagrupamiento para concentrar sus esfuerzos en esa dirección.
Entonces, Estrada envió al capitán Liberato Cisne, al teniente José Ciero y al subteniente Juan Fonseca con sus escuadras a atacarlos por la retaguardia y los filibusteros huyeron hacia la hacienda San Idelfonso. El capitán Bartolo Sandoval, el teniente Miguel Vélez, -en bestias-, y soldados a pie los persiguieron. En esta heroica acción, el sargento Francisco Gómez murió de fatiga. Este esfuerzo dio su fruto, pues consiguieron matar a Byron Cole y asegurar la victoria.
Resultados
Estrada, en el Parte Oficial, reflejó los resultados de esta batalla. Hubo 10 muertos y 7 heridos nicaragüenses.  De los filibusteros, 27 muertos y, además, capturaron 20 bestias, 25 pistolas, 32 rifles Sharp, 47 paradas, chamarras y sombreros.
Esta Batalla influyó enormemente en los patriotas nicaragüenses y centroamericanos. Muchos de sus gloriosos combatientes continuaron luchando hasta la expulsión de Walker. El coronel Estrada, por sus relevantes méritos, especialmente por las acciones de San Jacinto, fue ascendido, el 25 de junio de 1857, a General de Brigada.
Para Estrada, la Batalla de San Jacinto fue una acción más en el cumplimiento de su deber ciudadano, luchando contra el expansionismo filibustero esclavista en Centroamérica.  

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